Notas de lectura de cuentos de Borges

 En "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" los libros son una parte central de la trama. El narrador (Borges) y Bioy Casares están charlando y encuentran que en un tomo de una enciclopedia pirata hay cuatro páginas de más que hablan de una región llamada Uqbar. Después, aparece otro tomo suelto (el volumen 11). Al final, descubren la colección entera de 40 libros. Leer estos libros es peligrosísimo porque describen un mundo imaginario tan perfecto, tan ordenado y con tanta lógica, que la gente se vuelve loca con eso. Posibilitan que una mentira escrita reemplace al mundo real. El narrador (y Bioy Casares) se obsesiona investigando como si fuera un detective. Al final, cuando ve que todo el mundo empieza a manejarse con las reglas del libro y a olvidarse de la historia real, decide encerrarse a traducir un libro viejo. Es como su forma de resistir, aunque sabe que ya perdió. El sentido que le encuentro es que los seres humanos preferimos vivir en un mundo falso pero ordenado (como el de un libro), antes que aceptar que el mundo real es un caos que no podemos entender. 

En “Pierre Menard, autor del Quijote" todo pasa en un ambiente de biblioteca, de notas de revistas y de listas de textos que dejó un escritor francés que murió (Pierre Menard). El narrador, que es un crítico literario y quiere defender la memoria de Pierre Menard. Según él, lo verdaderamente importante es su “obra invisible”: su intento de escribir El Quijote en el siglo XX. Menard no quería hacer un plagio, ni transcribirlo, ni actualizarlo a la época moderna. Su plan era: llegar a escribirlo pero desde sus propias vivencias. Antes de morir, logra redactar de esta manera algunos capítulos. Plantea que un libro cambia según quién lo lea y en qué época. Posibilita la idea de que el lector es el que realmente inventa el libro cuando lo lee. Si vos leés las mismas palabras hoy, significan algo totalmente distinto a lo que significaban hace cuatrocientos años. El sentido es que la literatura es infinita y que no importa tanto quién escribe, sino cómo elegimos leer las cosas. El narrador agarra un pedazo del texto original de Cervantes y lo compara con el de Menard. Las palabras son exactamente las mismas, pero el narrador dice que el de Menard es muchísimo mejor porque al usar esas mismas palabras antiguas, suena irónico, moderno y filosófico. 


"El jardín de senderos que se bifurcan" Es una historia de espionaje ambientada en la Primera Guerra Mundial. El protagonista es Yu Tsun (espía para los alemanes en Inglaterra). Sabiendo que Richard Madden (espía británico) está por capturarlo, necesita comunicarle a su jefe en Berlín el nombre secreto de la ciudad inglesa que deben bombardear. Para lograrlo, huye hasta la casa de Stephen Albert, quien le revela que descifró el gran misterio del antepasado de Yu Tsun: había dejado todo para hacer una novela infinita y un laberinto. Albert descubrió que ambas cosas eran lo mismo: la novela es un laberinto en el tiempo. A diferencia de los libros comunes, cuando el protagonista de esa novela tiene varias opciones, no elige una, sino que las toma todas a la vez, creando futuros paralelos. Entonces Yu Tsun entiende que en otras realidades él y Albert son amigos, pero que en esta lo tiene que matar para mandar un mensaje cifrado a su jefe. El sentido del libro acá es el tiempo infinito: somos un montón de versiones de nosotros mismos viviendo vidas distintas a la vez. Posibilita que todos los futuros pasen a la vez.


"La muerte y la brújula" es un cuento policial. Matan a un rabino en la habitación de un hotel y el detective Erik Lönnrot (un tipo que se cree súper inteligente y lógico) decide hacerse cargo del caso. En la máquina de escribir de la víctima queda una frase a medio terminar. Mientras que el comisario Treviranus piensa que fue un simple robo frustrado, Lönnrot se obsesiona con la mística judía y la Cábala, buscando un patrón secreto. A los meses ocurren un segundo y un tercer crimen, siempre los días 3 de cada mes. Lönnrot se da cuenta de que falta un cuarto asesinato para formar un rombo perfecto. Calcula la fecha y el lugar exacto y va allá para evitar el crimen. 

Los libros aparecen en la habitación del hotel donde mataron al rabino. Son libros religiosos, de mística judía y misterios sobre el nombre de Dios. El detective del cuento se los compra todos y se encierra a leerlos para resolver el crimen.  Acá la lectura posibilita una trampa: El asesino (Scharlach) se entera de que Lönnrot está leyendo esos libros y armando una teoría. Entonces, los usa para armar los siguientes crímenes. Le posibilita al asesino manejarle la cabeza al detective. Lönnrot prefiere una teoría complicada antes que la verdad simple. Su amor por los libros lo ciega. Al final, siguiendo la geometría y los textos, llega a una quinta abandonada donde el asesino lo estaba esperando para matarlo. El sentido es una advertencia: creer que el mundo es tan perfecto y simétrico como los libros nos puede jugar muy en contra y hacernos caer en nuestra propia trampa.


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