Marcha universitaria

 



El 12 de Mayo, el corazón de la ciudad de Buenos Aires explotó de gente, banderas, y carteles. No se debió a un motivo futbolístico, sino a otro mucho más sustancial que nos trasciende a todos como argentinos: la educación. Se realizaron movilizaciones en todo el país en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. La jornada constituyó la cuarta Marcha Federal Universitaria desde la asunción de Javier Milei como presidente.



El sistema universitario público argentino constituye uno de los principales dispositivos estatales de formación de recursos humanos, producción de conocimiento y articulación territorial. Es un organizador social y un vector fundamental de movilidad ascendente. En la marcha, que fue de participación multitudinaria, habían frases que se repetían tanto en testimonios de personas como en carteles: “mamá ama de casa, papá quiosquero, hija arquitecta” o “papá albañil, mamá empleada doméstica, hijo odontólogo”. La universidad publica permite que amplios sectores de la población puedan acceder a estudios superiores, independientemente de su situación económica, siendo una herramienta fundamental para el ascenso social y la inserción a empleos calificados. Es asi que cualquier persona que haya pasado por sus puertas, o mínimamente sea una persona razonable, la defiende ferozmente. Durante la movilización participaron distintas figuras públicas (como artistas) demostrando que es un conflicto que involucra a toda la sociedad y no solo a estudiantes y docentes.



De acuerdo a un estudio de la Universidad Nacional de Quilmes: “El sistema universitario opera actualmente con niveles de recursos que resultan inconsistentes con la magnitud y complejidad de las funciones que tiene. La formación de más de dos millones de estudiantes, la producción de conocimiento científico y tecnológico, la articulación con los territorios y el sostenimiento de trayectorias de movilidad social requieren condiciones materiales mínimas que hoy no están”.


Las universidades públicas enfrentan una situación crítica, debido al bajo presupuesto. Testimonios de alumnos cuentan que pierden clases, y hay cátedras cerrando, afectando directamente la calidad educativa y el funcionamiento de las instituciones. La marcha reflejó la inquietud frente a la situación, reclamando el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, que lleva más de 200 días sin su aplicación. Los salarios de docentes y no docentes pierden cada vez más valor ya que representan el 88% del presupuesto y el financiamiento universitario acumuló una caída real de poco más del 30% entre 2023 y 2025.



Es un peligro la creciente fomentación a la ignorancia. La educación es clave para el progreso de la sociedad en su conjunto, nunca debería ser pensada como un gasto, sino como una inversión a futuro.

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