Cuento a partir de un secreto
Era otoño del ‘72, mi abuela, Claudia, tenía 20 años, estaba estudiando Psicología en la Universidad de Buenos Aires, en contra de los mandatos familiares que le exigían ser solo una esposa y madre, ella soñaba con ser profesional.
Desde los 16 años estaba de novia con mi abuelo, Roly, enamoradísima. Más o menos se conocían de toda la vida, sus familias eran amigas, aunque ir a cenar con la familia de él le daba pánico y siempre procuraba estar impecable. O también al principio de la relación, a su papá no le convencía mucho, lo cual an ella le resultaba contradictorio porque la educaban para que se case pero cuando conseguía novio, no le gustaba. A pesar de todo, eran la pareja perfecta o cómo diría mi abuela, sin ser muy humilde: “todos la envidiaban”.
Todo iba cómo debía ser, ella tenía su futuro perfectamente vislumbrado, sabía que se casaría con él algún día, se iba a recibir, ejercer, tener hijos. Pero una noticia lo cambió todo (mejor dicho, cambió el orden de los factores). Estaba embarazada, estaba embarazada en una época cuando tener relaciones antes del matrimonio todavía no era tan bien visto y era tratado como un tabú. Lo único que podían hacer era casarse. En nueve meses ya iba a tener 21 años, al bebe, al marido y la carrera casi terminada. Algo que se imaginó como un futuro que iba a tardar años, en un abrir y cerrar estaba a la vuelta de la esquina.
Organizaron la boda para Junio, a sus padres les sorprendió el apuro por casarse aunque desconocían el verdadero motivo. A pesar del poco tiempo, mi abuela igual quería su boda de ensueño y su papá iba a tratar de cumplirselo. Para la fecha, ella ya iba a estar de 3 meses y medio de embarazo, y lo último que quería era que se note la panza, así que para disimularla usó una faja de cordones y ballenas y eligió un vestido cerrado y plisado. Mientras tanto, Claudia seguía su vida normal, yendo a la facultad y estudiando, mientras sufría por las náuseas.
Luego del casamiento, planearon a dónde ir de luna de miel. Cuando se estaba despidiendo de su mamá le dice “te quiero decir algo, pero se lo decís a papá cuando yo ya esté en el avión” y le cuenta que está embarazada, en ese momento la madre empezó a gritar “Simoooon!” Claudia rápidamente le tapa la boca y le dice “te callás porque sino te ahorco”, ella no podría soportar mirar a los ojos a su papá si se enteraba en ese momento.
El bebe nació a principios de Enero, era muy grande como para que sea creíble decir que era sietemesino. Alquilaron un departamento y tenían pocos muebles, Clau estudiaba en el piso al mismo tiempo que trataba mantener entretenido al bebe. Durante el año, empezó a trabajar en un hospital y en la facultad salió una disposición que le permitía dar libre las 6 materias que le faltaban. Para los 22 años ya se había recibido, cuando le preguntaron con quién quería recibir el título, ella dijo “con mi hijo Pablo, que me acompañó en el proceso”.
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