Cuento fantastico
Anna Buks
Comisión 5
Individual
Cuento fantástico
Un día extraño en 2ndo grado
Era un día cualquiera en la primaria, todo estaba de los más normal. El sol de mañana entraba por la ventana del aula, se escuchaba el barullo del pasillo de las personas caminando y de la maestra, Lu, escribiendo en el pizarrón. En segundo grado, las mesas eran de cuatro personas, Margarita estaba sentada con Cata, Mica y Valen, sus mejores amigas. Se hacía difícil prestar atención a su clase favorita, Lengua, aunque las risas no faltaban.
A las 10:40 suena el timbre del recreo y el ruido incesante que venía del pasillo se apaga. La maestra sale un poco del aula y no ve a nadie, lo cual le pareció raro siendo la hora del recreo. Pero, igualmente, todos salieron del aula y fueron hacia las escaleras para bajar al patio. De pronto se escuchó un grito, y luego más se le unían. Gritos desgarradores que no paraban y se empezaban a escuchar pasos subiendo.
Entonces, por orden de la maestra, suben al último piso y se encierran en un aula, tratando de trabar la puerta con una silla. Lu, trata de calmar a los niños que estaban muy angustiados y no entendían lo que pasaba (ella tampoco). Los pasos cada vez se escuchan más cerca, Margarita quería saber que había y se asoma por la ventana que daba al pasillo. Lo que vio la dejó desconcertada, era gente que parecía normal, no entendía cuál era el peligro, pero al mismo tiempo percibía algo extraño. Comienza a escuchar forcejeos en la puerta, hasta que logran abrirla. Todos gritan y lo último que ella recuerda fue la sonrisa macabra de uno de ellos mostrando sus colmillos.
Margarita despierta en su cuarto, sin entender lo que pasó o si pasó. Sale a la calle y parecía todo bastante normal, no se veía como el estereotípico apocalipsis, aunque la calle donde vive, que normalmente es muy transitada y ruidosa, estaba sospechosamente vacía. Camina hacia lo de su abuela que está a la vuelta, cuando de pronto alguien, que no está segura si llamarlo persona por la súper velocidad que tiene, se le tira encima apuntando a morderle el cuello. Cuando de pronto, también con esa velocidad, viene a salvarla una de ellos. Todo ocurrió muy rápido como para que la niña procese lo que acababa de pasar, pero llegó a ver la cara de quien la salvó. Era una compañera de la primaria, apenas un año más grande que ella, y antes de desaparecer le sonríe mostrando sus colmillos.
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